Sin Planes
Sin planes
Estoy solo, miro hacia la calle desde la ventana. Observo desde la posición elevada que ofrece el apartamento donde me encuentro. No hace frío. Las farolas están encendidas. Los coches están aparcados en batería lo que reduce el tráfico de vehículos de una calle de por sí tranquila. Hay pocas luces encendidas en las casas, más bien son dos las iluminadas en el espacio de toda una manzana. Son pocos los paseantes. Un hombre, mientras camina, habla por un teléfono móvil.
Otro pasea con un perro; va despacio, tomando el tiempo necesario para que el animal, vaya olisqueando todo lo que encuentra a su paso husmeando quién sabe qué. Lo curioso es que todos solo van cargados con sus pensamientos y problemas. Frente a la casa donde me encuentro hay una frutería y en la puerta, dos hombres discuten. ¡Dos! Imagino que son inmigrantes. Uno de ellos entra en la tienda, toma un fruto y se lo muestra al otro. Puede que hablen de la calidad del producto, de cómo mejorar el negocio o del partido del día anterior. El hombre del teléfono, ya parado frente a la casa, continúa hablando. De vez en cuando, mira en la dirección en la que me encuentro. Él no me ve, pero yo distingo hasta su impaciencia. Habla de forma tranquila, sin alterarse. Da la sensación de estar esperando que rápidamente se produzca algún tipo de acción. Poco tiempo después veo que
el hombre del teléfono ha desaparecido. Miro por todas partes, pero no le veo por ningún lado.
Puede que en mi soledad tenga demasiado tiempo para pensar y por un momento he creído que estaban hablando de mi localización, y pienso así por las disimuladas miradas que lanzaba en mi dirección. En ningún momento he intentado ocultar mi presencia, como si fuera una provocación para que me hablaran. ¡Hola, estoy aquí! ¡Miradme, decidme algo! Algo a pesar de encontrarme fatigado y solo. Es terrible llegar a esta situación. ¿Cuál fue la causa? Ni me acuerdo; el tiempo, las ausencias; palabras que escaparon… Es mejor que haya más oscuridad, que entre más la noche. El miedo y la soledad me tienen sometido a su poder, pero por desgracia todavía no tengo ningún plan para escapar. ¿Cómo puedo tener un plan, si no recuerdo cuál es la causa de esta situación?
Rafael Serrano Ruiz
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