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Corazón Doliente

Corazón Doliente Todo es brumoso y plano, tiempo petrificado.... ¡que no transcurra, no está preparado...! Renunciar al amor por amor, renunciar a su presencia en lo que pudo ser.... para añorar en la ausencia lo que debió de ser... lo que soñaron, lo que intentaron... ¡Por favor Párate tiempo! no está preparado su amor es  el presente y su corazón doliente.

La Tregua

La tregua La razón me niega el disfrute del futuro más... ¡quiero vivir el momento! Disfrutar de tu amor... en el presente, mirarme en tus ojos, sentir en mis manos el goce de tu piel... fundirme en tu boca en mil besos de pasión. Llenar de ti mi cama uniéndonos en amor una última noche. ¿Y mañana?... será otro día, otro momento... dame una tregua a mi sufrimiento

El Hado

     ¡El HADO! ¡Hado que en tu infinita presencia tejes maldades y virtudes jugando con los humanos! ¿Acaso vuestro sino es dar  y arrebatar sin tan siquiera insinuar si estamos prestos a renunciar? ¿Es ese nuestro castigo por intentar amar? Y así, Nos incitáis  al amor… glotones, ansiosos de caricias, ardores y  pasiones, creyendo sentir  su llegada salir de nuestro  profundo yo en un dichoso instante. Y así, en tal dulce estado de locura, vemos en la amada su esencia pura, de su rostro la armonía, el equilibrio delicado en su figura… la belleza de un perfecto amanecer en su mirada…  y su energía, como  catarata rompedora  y eterna modeladora del instante.  Y así, Efímero o perdurable,  es sueño ilusionado, dependiendo del capricho…  del Hado. Y así, sufriendo por el perdido amor, motor de vida, y una vez curado del...

La pregunta

La pregunta Cada vez que se pregunta… su corazón desbocado de eterno enamorado, niega  la respuesta. Su lucha contra el destino en la guerra del amor le hace negar el camino lo mismo que su  dolor, mas… comprende su deber sabiendo que en la batalla lleva las de perder Y en la batalla perdida, renuncia no deseada a un amor que le obsesiona, oculta en su corazón guardado como un tesoro… el sentir de una caricia, la dulzura de sus besos, el esplendor de una risa, el aroma de su cuerpo… y la lágrima perenne de un sentimiento perdido en un corazón herido

Tenemos que hablar

Tenemos qué hablar, le dices Tenemos qué hablar, le dices... después de haber dicho todo. Palabras que escapan del alma sin poderlas controlar exponiendo  sin querer lo que pensabas, cortando con gran dolor los hilos que los unían. Mundos diferentes donde el viejo amor no es amarra suficiente para soportar el peso de una vida por ambos compartida. Tenemos que hablar, le dices... ¿No es suficiente? sólo quiere la paz de vivir con sus recuerdos y quererte... como siempre en ellos. Perdónale por no poder seguirte, no poder tener tu mano entre las suyas, no poder disfrutar de tu alegría, tus ganas de vivir...... sin sus manías. La vida es cruel cuando os separa a pesar del amor que te profesa. Te fuiste hace mucho tiempo, él te dejó ir y lo confiesa. ¿Hablar dices? ¡Para qué!…no es el momento.

El amigo

 El amigo ¿Qué fue del aquel hombre ocurrente  al que provocaba con absurdas teorías? ¿Porqué su silencio? ¿Qué le sucede? Perdida la mirada en  un mundo oculto, serio, indiferente a todo, nada dice, ni se si me escucha... algo le hiere en el alma. ¡He vueve!... ¿por donde te hayas? la sonrisa es su respuesta. ¡Cuenta tus pesares, abre tu alma! quisiera decirle… más él… silencioso  aguarda. Siento que se me escapa se le está muriendo el alma.

Es la hora del silencio

Es la hora del silencio… Busco palabras capaces de expresar lo que en mi interior pueda hallar, mas…  sólo encuentro, sin poderlo remediar, el sonido del silencio… No estoy muerto, ni acabado, mas el silencio me abruma… barrera intranscendente que anula todo intento de encontrarme. Es la hora del silencio…