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El hombre de los domingos

El hombre de los domingos Pasas el tiempo esperando en vano la sorpresa de un día su llegada sabiendo que atiendes en vano. Pasas el tiempo esperando palabras de amor que no llegan gestos que te llenen, que eliminen ideas corroedoras que te van desgastando el alma En esa espera, en una cita pactada, escuchas lo que siempre te has negado. “ Mi chico de los domingos”  Y tu mundo se tambalea Y tu cerebro se bloquea Y tu corazón se rompe “Mi chico de los domingos” ¡Tantos besos!. ¡Tantas caricias! Tantos lances de amor compartidos son tan solo el juego del domingo Y angustiado, con el corazón roto, comprendiendo lo tragico del destino con melancolía tan solo esperas lLa llegada del próximo domingo…. Rafael Serrano Ruiz

Un nuevo renacer

Un nuevo renacer Asentado en su rutina, deja transcurrir el tiempo ¡Ya no hay mas!, se dice, A la espera de  un no sabe qué, oculto en su mas profundo yo. Sentado en el sofá, con un libro entre las manos espera: una llamada de tiempo en tiempo, la programada visita de un antiguo amor…. mientras la rueda temporal en su contra gira Mas llega un día marcado por el destino en el cual todo cambia. Un sólo pensamiento no meditado golpea su cerebro. Una idea No pensada absurda, loca.. ¿Y si me marcho al sur? Lleno de temor se lanza a la aventura. Nueva casa, diferentes costumbres, cambio de actitudes… lucha imposible de pensar  sentado en su sofá. Crear una nueva vida, y pelear por ella. De nuevo vivir, reír, luchar…. Piensa en su pasado,  en su nueva situación… en la vida que le espera Y en si será una última ilusión. Rafael Serrano Ruiz

En mi soledad

En mi soledad En mi soledad pregunto en mi soledad respondo: mujer amada que tan lejos vives, mujer amada que llena mis momentos, ¡ven pronto que ya espero la gloria del encuentro¡ En mi soledad te tengo en los sueños … te idealizo Y en los días que te tengo transformo mi soledad en amor eterno. Rafael Serrano Ruiz 12-07-2025

Lo vivido

Lo vivido Tiempos difíciles, de ensoñaciones, añoranzas  que invaden la mente. Traiciones, sin llamarlas ni esperarlas llegan, clavan su aguijón en el alma que al diluirse, dejan un cierto sabor a tiempos pasados… Las imágenes, en su mayoría son dulces, agradables, dejando el amago de una ligera sonrisa. Otras, parecen sin sentido, casi dolientes, no llegan a ser reproches, solo un poso de duda. No podemos evitarlo. ¿Juicio del pasado?. ¿Inconsciente revisión de lo que fue? No lo se, ni quiero saberlo. Puede que una cura del alma… de lo que esta por llegar….. o tan solo dudar de lo vivido. Rafael Serrano Ruiz

Y como llegó se fue

Y como llegó se fue Y como llegó se fue sin decir una palabra rodeada de boato tan ilustre y gentil dama. Obtuvo lo que quería. Se gustó sin miramientos pasando buenos momentos y… aplicando la cortesía que el tiempo le ofrecía, dejó de ver a su amante, pues de nada le servía Tiempos que engañan Tiempos que ligeros pasan Tiempos de amor y desvelo que ya nada significan para dama de altos vuelos. Y como llegó se fue Sin decir una palabra No importa lo que pasó con tan bella y gentil dama Rafael Serrano Ruiz 26/2/2022

Y allí, sentado ante un café

Y allí sentado ante un café Sentado, ante una taza de café, busco en mi vacío interior entre un mundo repleto de susurros, donde fragmentos de palabras buscan mi complicidad, en vano intento. En tan cotidiano ambiente, hay momentos, en los cuales, una leve esperanza ilumina mi existencia. Todo es posible en mi universo donde la realidad y los sueños eluden mi yo existencial. Y allí, sentado ante un café,  empecé a comprender lo sublime que puede ser lo banal. El desencadenamiento de sentimientos que pueden llenar un instante… una vida. En ese instante me inundaron sus palabras, sus risas,  su infatigable plenitud de vida y su amor, razón de mi existencia   Rafael Serrano Ruiz 10/4/24

La mujerdel río

 La Mujer del Río   Había pasado un tiempo de gran actividad en mi trabajo, un tiempo en el cual  sólo faltó que el cielo cayera sobre mi cabeza, para que el caos hubiera sido definitivo. Después de mucho esfuerzo, parecía  que por fin había llegado un momento de tranquilidad donde todo se encontraba mas o menos encauzado, y entonces, sin encomendarme  ni a Dios ni al Diablo, decidí tomarme un respiro para reponer fuerzas y calmar mi espíritu en la medida de lo posible. ¡Me iría de vacaciones! .Decidí ir unos días a la montaña, a una casa rural que me habían recomendado una vez no se quien, pero que por un casual, la tarjeta publicitaria estaba desde hacía algún tiempo rodando sobre mi mesa de trabajo; así que sin pensarlo más preparé una ligera maleta, y decidí marcharme lo más rápidamente posible, no fuera a arrepentirme como tantas otras veces, y además seguro que aislado en el campo:  dormiría, leería, comería pasearía y volvería a dormir hasta el últim...