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El Castillo

El Castillo El camino serpentea ascendiendo desde el pueblo. A la derecha, bordeando el encintado de la calle, casitas de una planta remarcan el camino. Al fondo, se divisa  un inmenso lago rodeado de montañas y en su proximidad, vigilándolo todo desde un montículo se divisa un pequeño castillo del siglo XV, en muy buen  estado, construido  en su día para cerrar la entrada del  valle hoy cubierto por las aguas, o como refugio de caza y confortable mansión para alguna dama principal de la corte. Una pareja de mediana edad da su paseo vespertino habitual, cuando delante, a pocos pasos de ellos, se para una flamante limusina de la cual descienden  dos  hombres; uno es alto, pasa del metro ochenta, fuerte, de anchas espaldas, tez clara y cara redonda. Va luciendo una chilaba cubierta de bordados azul pálido,  tocándose la cabeza con un turbante también blanco  adornado  con un cordón trenzado de seda color negro. El segundo individuo es más bien ...

El Vagabundo

    El Vagabundo Camina por la vida sin más bagaje que su conciencia. Lo ha abandonado todo: amigos, familia. Sólo lleva un viejo macuto con cuatro cosas: unos zapatos, una corbata, una libreta y un lápiz. Nada más. Vaga por las calles con la mirada perdida buscando  quién sabe qué. Algunas veces fija su atención en alguien o en algo, pero esos momentos son escasos. Vive en sus recuerdos o en sus fantasías: Un jardín…  un salón… una habitación de unas dimensiones indefinidas con una  extraña disposición  de sus elementos significativos: una chimenea, un sofá y unos cuerpos humanos que sólo se intuyen, sin llegar a precisar quién o quiénes son. No se hayan los cuerpos en una posición determinada, no, ni tampoco están definidos en su esencia, son simplemente la presencia de unos cuerpos que se encuentran allí, alrededor de ese sofá. Todo lo ve muy blanco, inmerso entre tenues velos  color crudo, los cuales  impiden una nítida visibilidad, dejando ...

La noche

La noche La noche fue corta el sueño… muy largo. Desesperaba por despertar, por intentar cambiarlo, olvidar aquella vez… Olvidar…¡no pasó nada! En ese sueño, Ella colocaba segura las pruebas de la traición que al ser por el encontradas El corazón le rompió Lo que se rompe se pega, lo roto….roto está. El paso del tiempo nunca lo sanará Años pasaron… nuevas historias, nuevos amores, llenos de temores.. Y de nuevo en su presente Iniciaron un romance Dudas ,temores…. Y una noche que fue corta Le trajo un sueño muy largo… Rafael Serrano Ruiz

El hombre de los domingos

El hombre de los domingos Pasas el tiempo esperando en vano la sorpresa de un día su llegada sabiendo que atiendes en vano. Pasas el tiempo esperando palabras de amor que no llegan gestos que te llenen, que eliminen ideas corroedoras que te van desgastando el alma En esa espera, en una cita pactada, escuchas lo que siempre te has negado. “ Mi chico de los domingos”  Y tu mundo se tambalea Y tu cerebro se bloquea Y tu corazón se rompe “Mi chico de los domingos” ¡Tantos besos!. ¡Tantas caricias! Tantos lances de amor compartidos son tan solo el juego del domingo Y angustiado, con el corazón roto, comprendiendo lo tragico del destino con melancolía tan solo esperas lLa llegada del próximo domingo…. Rafael Serrano Ruiz